Participantes del concurso


DIBUJOS.
Autor:Nita

Autor:Fad

Cuentos.

Autor: Lector de sueños.

La venganza del ángel caído

Naci como un ángel, siempre me enseñaron que cuando me sentia mal lo descartaba, no importa como me siento, cuando perdi a mi madre no me importo y sonrei, las lágrimas borraron sus recuerdos, cuando me separaron de mi hermana les pregunté pero ellos dijeron que ella era un demonio que solo me haria daño, confie en ellos sin pensarlo. Ese era mi mundo tenía un sentimiento extraño y lo ignoraba.

recuerdo cuando era joven y veía bajo, ellos lo llamaban "el mundo", alli vivian unos seres Ilamados hombres que se guiaban por lo que sentian y no les importaba lo que estaba mal, solo les importaban ellos y nada más, me dijeron que yo venia de alli pero gracias a el maestro yo pude volverme un ángel, pero que nunca debía bahar, decían que si bajaba los hombres me arrancan las alas y me mancharian de sus impurezas.

creci con ese miedo, aunque, cada tanto bajábamos, con permiso del maestro para tratar de salvar a ángeles que habían bajaban pero no querian volver a subir. aunque sentia algo extraño al mirar abajo, pero cuando estaba por bajar llegaba uno de ellos y me detenia, asi pasó mucho tiempo hasta que un día decidi bajar.

me asegure de que no me descubrieran, baje en silencio y me puse una capucha para esconderme, temia por mi vida ya que conservaba los miedos e historias que me hablan contado, pero algo era extraño, me habían contado que los hombres se destruían unos a otros, pero yo solo vela hombres compartiendo y ayudándose, cuanto más exploraba más me sorprendia. en un momento mi disfraz se cayó y todos me miraron, me paralice y senti mi corazón detenerse, esperaba que todos se me tirarán encima a destrozarme las alas, a arrancarme pluma por pluma, esperaba sentir sus garras destrozarme, pero cuando crela que ya no tenía escapatoria, nada, no paso nada, muchos me ignoraron y otros me hacian preguntas curiosos, el miedo poco a poco se fue disipando y me encariñe con ellos.

pero cuando senti que era feliz, uno de los ángeles bajó y mató a todos, me tomó y me llevό de vuelta, veia el caos que había dejado, estaba perplejo, sorprendido, Al llegar al cielo me encadenaron, me azotaron y arrancaron las alas, estás se manchaban de mi sangre, pedia piedad y perdón a gritos pero solo decian que era por mi bien y para que aprendiera.

después de un tiempo no sé si fue que me dejó de importar el dolor o solo lo acepté, pero cuando empecé a fingir una sonrisa me dejaron libre, me hicieron fingir que nada habia pasado, aunque yo seguia bajando al mundo a escondidas, pero tenía más cuidado, iba por la noche cuando todos dormian, aunque a veces me agarraban y me castigaban pero ya no sentia el dolor, logré llegar a puesto altos en la jerarquia, era la mano derecha del mano derecha del maestro, un puesto alto en resumen. a la vista de todos era un angel que aunque habla tenido errores habla aprendido y mejorado, pero no podia ser más diferente de la realidad.

Al llevar tanto tiempo en el mundo y en el cielo, mis alas hablan tomado 2 colores, hablan crecido devuelta después de un tiempo, al estar en el cielo eran blancas como la nieve y resplandeciente como la luz del sol, pero al entrar al mundo se volvían negras y oscuras, tanto que parecian absorber la luz alrededor de mi, oscureciendo por donde pasará. En el cielo debia fingir ser perfecto, pero en realidad era lo contrario, era amargado, solitario, frío, con un aura que atemorizaba a muchos, me llamaban el demonio del cielo, era bien merecido, ver la hipocresía, la facilidad de mentir de los ángeles y como decían ser los buenos me avia echo tenerles un odio a ellos y a mi por ser como ellos.

disfrazado avia logrado engañar a muchos ángeles para bajar terminaban volviéndose hombres o muriendo en mis manos, a mi no me pasaba, supongo que ya que antes habia sido humano no podía volver a ser lo, en mi largo tiempo en la tierra avia visto que muchas de las cosas que me hablan contado si eran verdad, aunque descubri que la gran mayoría eran mentira.

Aún tenia la esperanza de dejar en cielo de una vez por todas y poder ser libre, lo habia intentado, probé arrancar mis alas, pero estás habían vuelto a crecer, trate llegando a lo más profundo del mundo y haciendo lo peor pero tampoco funcionó, así que por último intente matarme, pensé que muriendo podria salvarme de mi lado angelical pero no se pudo, era prácticamente inmortal, además de que me descubrieron otra vez.

Me llevaron al cielo, por suerte no vieron mis alas negras ya que logré cambiarlas a tiempo, pero bueno aqui estoy otra vez siendo torturado "por mi bien" según ellos, pero está vez algo fue distinto.

cuando estaba encadenado volví a escuchar la voz que me llamó la primera vez y tras ser liberado gracias a mi actuación de niño bueno, la seguí, me llevó por un lugar que no sabia que existia, era una escalera muy pequeña y en espiral con una puerta al final, al pasar por ella quedé aterrado, miles y miles de alas juntos a cadáveres de ángeles, todos con una expresión de dolor y miedo en sus caras, aunque me atero segui caminando por la habitación hasta llegar a una puerta, al abrirla no crei lo que estaba viendo, eran mi hermana y madre ambas al borde la muerte sangrando, con sus alas arrancadas y hechas pedazos contra una esquina.

me apresure a intentar liberarlas, estaban sujetas a fuertes cadena pero las rompi, les pregunté que pasó, me explicaron que el cielo aún con lo bello que se ve, es peor que el infierno, los ángeles hablan del amor y paz pero si les desobedeces pagas el precio torturado hasta la muerte o hasta que los apoyes, yo ya sabía eso lo habia experimentado de primera mano.

las tomé con cuidado, ya era tarde para sus alas y sabia que demorarian en crecer asi que usando mis alas negras, me abri paso entre los angeles guardianes, me lograron tirar pero use mi capucha y me disfrace, aunque eran fuertes, logre defender mi madre y Hermana, después de unas horas de fuertes peleas logramos escapar asalvo.

Volé con ellas en brazos hasta llegar al mundo donde las lleve al médico, aunque estaban muy mal pudieron recuperarse sin problemas, las dejé en la casa que tenia en el mundo y me fui. yo por lástima debía volver al cielo para que no sospecharan nada de mi, por suerte habia escapado tan rápido que no me hablan logrado reconocer y las alas negras también me ayudaron. Mantuve esa fachada mucho tiempo, iba al mundo a cuidar a mi madre y Hermana, para luego volver al cielo y seguir mi farsa. Un día en el mercado del mundo, sin querer choque con alguien me di vuelta para disculparme pero, aunque era conocido como demonio, nada me preparó para lo que viví ese día.

Al girar vi a una hermosa chica, tanto que no avia visto ángel que se acercara siquiera a su belleza, se disculpó por el choque y yo también lo hice y nos quedamos charlando un buen rato, tenía miedo de que se asustara de mis alas si las veía asi que las escondi. me sentia muy bien con ella y sentia una sensación de calidez, intercambiamos números y nos despedimos, al llegar a casa le conté a mi madre y ella me explico, muy emocionada e de agregar, que lo que sentí era amor y que era la emoción más hermosa de todas, yo había escondido todas mis emociones por mucho tiempo, así que no sabia cómo mostrarle mis emociones a los demás.

tiempo después quedé con ella en una plaza para charlar y pasamos horas, aunque pasaron volando, ya se hacía de noche, le propuse empezar a salir, para mi sorpresa aceptó.

llevábamos unos meses cuando todo colapsó, estaba en casa cuando empezó, cuando escuché los caballos lo entendi, era el comienzo del fin, el apocalipsis. Sali corriendo para esconder a mi madre y Hermana, cuando lo hice fui por mi estrella, era mi novia pero tras llevar tanto tiempo le avia puesto de apodo mi estrella, me lance con mis alas para buscarla, los jinetes del apocalipsis cabalgan de este a oeste destruyendo todo a su paso, cuando por fin la vi ya era tarde.

frente a mis ojos la vi marcharse, intenté curarla pero la herida era mortal, sus últimas palabras me sorprendieron "no llores mi pequeño ángel", ella lo había sabido todo esté tiempo y aún así siguió conmigo.

uno de los generales angelicales se me acercó al reconocerme y me preguntaba que hacia alli y porque el color de mis alas, era la mano derecha del maestro, el segundo más fuerte del cielo después del maestro, al ver mis alas negras me ataron con cadenas benditas, estás están hechas con la sangre del maestro asi que son tan fuertes como el, tras atarme y tirarme al suelo me condenaron al infierno por mezclarme con el mundo, tomó su espada y dio un fuerte corte contra mis alas.

Clack! Fue lo que escucho, la espada del segundo más fuerte del cielo se había destrozado al tocar mis alas, echa añicos en segundos asustando a todos, aún con las cadenas y miles de ángeles sostenido las me puse de pie, él general aún asustado ordenó que me tirarán al suelo pero no podian, me acerque a él e intentó pegarme, sus golpes no me dolian ni me hacían daño, cuando pude ver el terror en sus ojos lo tome por la cabeza y la aplaste con mis manos matando al general de los ángeles.

movi la mano y las cadenas que me sostenían volvieron a ser sangre la cual use convirtiéndola en una espada con la que mate a todos los ángeles que estaban en la tierra, los mate uno por uno y sin piedad, luego la volví un arco con el que destruía a los ángeles que volaban en el cielo, al final fui por los jinetes, los seres que traerian el fin del mundo para los hombres, reducidos a nada en menos de un parpadeo. Más y más ángeles
llegaban a la batalla, pero no eran rivales para mi, tras demostrar que no perdería los ángeles se retiraron al cielo, pero seguro no rendidos.

con mis últimas fuerzas use la sangre divina que había usado para mi armas y sane a mi estrella, eso me agotó y lo último que vi antes de caer desmayado fueron sus ojos desertando y a mi madre llorando mientras corria hacia mi.

Desperté días después en mi casa, mi estrella estaba alli, al verme despertar me beso y abrazo mientras llamaba a mi madre, un rato después todas estaban alli, me contaron que el maestro pedía mi rendición o de lo contrario destruiría todo el mundo.

al oir esto intente ponerme de pie para ir a pelear pero no podía, debía descansar para recuperar fuerzas, además no entendía cómo había logrado obtener tanto poder, mi madre me explicó que yo era producto del amor de una humana y el maestro, por eso podía estar en ambos mundos. Me dijo que ella era mi madrastra, pero que mi madre real fue asesinada por los ángeles hace años y mi padre no se opuso, sino que culpo a ella de engañario y ensuciarlo, la rabia me hacía hervir la sangre.

durante la semanas siguiente me preparé para lo que seria mi última y más peligrosa batalla, me recupere de mis heridas pero aún estaba herido por dentro, el miedo, los traumas, todos mis recuerdos volvían y me atormentaban, mi estrella me consolaba en las noches, le había contado todo lo que pase, temía que al hacerlo ella se fuera de mi lado y la perdería para siempre, quizás estaría más a salvo si se alejara de mí, eso sería lo mejor, pero ella me regañaba por pensar así, dijo que permanecería a mi lado hasta el final.

El día llegó me preparo para la batalla, decidí atacar yo primero por eso iría a pelear directo con el maestro, me despido de todas cuando me despedi de mi estrella note algo raro en ella, me dio un paquete y me dijo que solo lo abriera si estaba por perder, le agradeci y me fui.

Era obvio que me estarian esperando pero no me importó, entré igual y luché hasta llegar a estar cara a cara con el maestro, el Intento convencerme de unirme a él pero sin siquiera responder ataque.

era obvia la diferencia de fuerza y me estaba haciendo pedazos el era posiblemente 10 veces más grande y con un golpe me mandaba a volver pero aún así segui peleando, logré darle un par de ataques pero cuando creí que lo lograría, el me dio un golpe y me mandó a volar contra una pared casi matándome.

En mis últimos momentos de fuerzas me acordé y abrí la caja que me dio mi estrella aprovechando un momento en el que el maestro confiado se burlaba de mi. al abrir el paquete vi una carta y decia: "vuelve a casa papi" y junto a ella una prueba de embarazo positiva, me puse a llorar y recupere mis fuerzas, no podía perder debía ganar y volver tomé mi arma y me lancé a la pelea, el choque fue tan fuerte que el universo quedó en silencio. solo el llanto de un recién nacido, retumbó en el universo

Fin.

Autor: El principito

El Eco de los Recuerdos

En un mundo sombrio y decadente, un cobrador de deudas, conocido como Karol, recorría las calles empedradas de la ciudad. Cada puerta que tocaba resonaba con los ecos de vidas perdidas y sueños olvidados. Su misión era clara: recuperar lo que se debía, pero a un alto precio.

Una noche, encontró una casa iluminada por la tenue luz de una vela. Al entrar, descubrió a una anciana tejiendo una manta de recuerdos. En sus manos, los hilos contaban historias de alegría y tristeza. Karol, con su corazón helado, sintió una extraña calidez. Se detuvo, recordando su propia niñez, cuando aún creía en la esperanza.

En un momento de debilidad, decidió no llevarse lo que debía. En su lugar, dejó una moneda de plata, un símbolo de redención. La anciana sonrió, y en su mirada vio el reflejo de un pasado que creía perdido. Al salir, el cobrador sintió que la oscuridad de su alma se iluminaba, aunque fuera solo un instante.

Autor:Nita

Decadencia Indiferente 

Ares, Dios de la guerra, hijo de Zeus y Hera, la pareja gobernante del Olimpo. Todos creían que ese hijo traería una nueva era de prosperidad al ser descendiente de tales figuras destacadas. La grandeza corría por sus venas y las acciones que realizará serían contadas como leyendas.

La verdad era que las expectativas que rodeaban al joven Ares estaban tan infladas que cualquier mínimo error haría que las mismas reventaran. Cualquier acción que realizaba era comentada entre las divinidades, por lo que vivió gran parte de su infancia y adolescencia alimentando dichas expetativas.

-Debes guardar las apariencias - le decía su madre durante su juventud.

Y lo intentó, realmente lo hizo de la mejor forma que pudo. Ser el dios de la guerra no era un trabajo que le llamara la atención, pero trataba de intervenir únicamente para cumplir con sus labores divinas, no quería involucrarse más de lo necesario.

La mente del joven Ares tenía la idea de que si hacia felices a los demás podría alcanzar la tranquilidad que siempre deseó, por lo que dio lo mejor de él para lograr aquello.

Las decepciones llegaron cuando vieron que Ares no destacaba de nada. En su afán de querer satisfacer a los demás terminó perdiéndose a sí mismo, por lo que solo era un muñeco que actuaba acorde a los deseos ajenos, muñeco que no resaltaba ni realizaba las hazañas históricas que esperaban.

Complacer a los demás lo agotó demasiado, las expectativas de las otras deidades lo aplastaron y la indiferencia de sus padres, quienes preferían seguir manteniendo su relación disfuncional a prestarle atención, hicieron que terminara de desestabilizarse. Todos los sentimientos que retuvo hacia los otros estallaron inevitablemente dentro de él y fue tanta la frustración que se juró a si mismo que les daría verdaderos motivos para que hablaran de él.

A manera de descargar todos las malas sensaciones que contenía empezó a utilizar el campo de batalla como su lugar catártico. Con cada golpe y estocada hacia sus enemigos la adrenalina aumentaba, generando en él un sentimiento de satisfacción que lo cegaba. Por momentos la sensación de estar por encima de todos esos hombres derrotados provocaba que se sintiera tan grande como los demás dioses. Incluso hubo instantes donde se sintió por encima de ellos.

Por primera vez se sintió como un dios y quiso seguir sintiéndose como tal.

La superioridad que sentia en batalla se volvió una adicción, tanto que Ares se entregaba cada vez más y más a los conflictos, disfrutando más de todo lo involucrado a la guerra debido a la sensación de éxtasis que le producía. En el camino de odio y resentimiento terminó traicionando esa parte de él que no quería involucrarse demás con su trabajo, pero ya nada de eso tenía importancia para él.

No faltó mucho para que los habitantes del Olimpo lo empezaran a evitar, se había vuelto un dios tan temido como odiado. Los actos barbáricos que realizaba en el campo de batalla hicieron que un Ares ya adulto sea conocido como un dios violento, irracional y salvaje. La soledad que conllevaba dicha reputación no hizo más que originar tranquilidad en él. Ya no tenía que fingir nada, no tenía que demostrarle nada a nadie y no se sentía inferior a los demás. Al final tenía algo de su paz soñada.

Autor:Lanne

LA CUERDA.

Siento una cuerda en mi cuello; pero no, no es una cuerda que rodea suavemente las superficies de mi cuello mientras que alzo un paso en la silla, para luego lanzarme por última vez y sentir mis pies flotar, y asi, de un momento otro rápidamente morir; seria solo eso, he muerto, con firmeza podría decir que había muerto si así fuera, pero no, no era así, estoy vivo y la cuerda no rodea las superficies; está dentro, la siento, siento como aprieta cada una de mis cuerdas vocales, como oprime mis ganglios, tapa mi tráquea, como insiste en su cometido, y ahí está, la cuerda es fuerte, áspera y dura, incluso puedo sentir el cosquilleo de su deshilacho cayendo en mi profundidad, siento la cuerda como una meticulosa Boa, de ojos saltones y redondos, con las pupilas afiladas, flacas, cubierta por una belleza de escamas marrones, y me mira. La Boa dirige sus pupilas a las mias, pero no lo hace con la mirada escalofriante que pensé que tendría, me mira con lástima, como si sintiera pena de estar abrazando mi cuerpo con el suyo infinito, como si sintiera algún remordimiento por saber que al terminar de abrazarme, va a aplastarme hasta que muera. La Boa lentamente completa su trabajo, se toma su tiempo para rodearme y luego aprieta, aprieta con todas sus fuerzas. Pero no pudo, no pudo terminarlo, porque claro, esa Boa seguía siendo parte de mi imaginario, y yo, claro, seguía tirado en mi cama, con solo la luz de un poste de la calle que entraba por una ventana de mi pequeño cuarto alumbrándome, encerrado entre algodones y frazadas viejas, mirando un punto fijo de mi techo blanco. Mis sollozos son lo único que puedo escuchar; son alrededor de las dos de la mañana, mi cuerpo duele, cansado, mi espalda quema contra el colchón, los pies y manos le pesan a mi posición de angelito en la nieve, mi cabeza se hunde de espaldas a la almohada, tengo los ojos y la nariz roja e irritada por el llanto, lo único que puede reconfortarme ahora soy yo mismo, el pensamiento de que ya va a pasar, que todo va a estar bien, ya se me va a ir... Este nudo en la garganta.

Autor:El agua

El silencio de los 18

El olor del asado me inundaba la corriendo por todos lados, los no a su alrededor. nariz, la familia riendo y brindando, mis primos chicos tan chicos sentados con el celular resténdole importancia

Algunos familiares seguían llegando y pasaban a felicitarme, mamá desde la otra punta de la casa me dedicaba una mirada que reconocía bien; o saludo o me muero.

La familia unida, el olor de la comida haciéndose, música sonando y, claro, el protagonismo se lo llevó la enorme torta que había en el centro de la mesa dulce. Era de 3 pisos, de chocolate, frutos del bosque y con unas velitas hasta arriba; era mi cumpleaños numero diesciocho.

Me sentía muy ajeno a la situación, ¿por qué me sentía tan abrumado si se suponía que era un año más? Como cualquier otro cumpleaños, intentaba convencerme de que era así pero no, no era uno más sino que significaba un gran cambio. Tener que elegir mi carrera, ir a la facultad, involucrarme en la política y mil cosas más que esperaban que hiciera.

Estaba tan sumergido en mis pensamientos que no me di cuenta que había alguien hablandome, hasta que senti una gran y pesada mano en mi hombro; era el tio Pepe.

-¿Che pibe, estás bien? -preguntó mientras me dedicaba una sonrisa.

-Si tio, solo tengo sueño -menti. -¿Qué me decías?. -Jaja los adolescentes hoy en día están más cansados que uno que labura todo el día -dijo riendo sin quitar su mano de mi hombro mientras yo asentía.

El tio Pepe siempre hacía comentarios de ese estilo, en realidad todos lo hacían, siempre dicen que los adolescentes estamos cansados todo el tiempo incluso cuando no trabajamos y no hacemos más que estar en casa. Aprendí que no responderles me evitaba horas de discusiones.

-¿Y pibe, ya sabes qué carrera vas a hacer? -preguntó mientras le daba una calada al cigarro.

-

No, tio, sigo pensando -admití, evitando mirarlo a los ojos. -Es complicado, hay

demasiadas opciones y no me decido por una. -¡Pero pibe!, ¿No entendés que la facultad no te va a esperar toda la vida? -preguntó un poco alterado, dejando su cigarro de lado. ¡Tenés que elegir rápido!.

¿Cómo le explicas a alguien algo que no puede entender? O a lo mejor no quiere hacerlo. No es tan facil elegir una carrera, ¿Y si me equivoco?, ¿Y si no soy lo suficientemente bueno?, ¿Y si me demoro demasiado y se hace tarde?. Me gustaría dejar de pensar de una vez.

-¿Qué pasa, tio? -dijo una voz algo confundida.

Era mi prima, Zoe.

-¡Que Emiliano sigue sin saber qué carrera hacer!, ¿Podés creerlo? -dijo el tio Pepe mirando a Zoe, buscando una aliada.

Ella lo miraba seria, completamente indiferente a lo que decía.

-Yo le dije a tu tia que lo metiera al liceo militar-dijo, hasta que se giró para mirarme. - Todavía te podés meter a la marina.

-Tio, no empieces, dejalo disfrutar de su cumpleaños que todavia tiene tiempo para elegir- le recriminó, dedicandole una mirada de advertencia.

Zoe siempre supo qué quería estudiar, desde chiquita; Abogacia. Nunca lo dudó, hizo el bachillerato con esa orientación, se anotó sin problemas a la Facultad de la República y nunca tuvo problemas con los temas que estudiaba, ¿por qué no podía ser asi de facil para mi?, ¿Por qué tiene que ser tan complicado?.

El tio Pepe y Zoe comenzaron a discutir, tratando de no subir demasiado la voz para que la familia no se enterara, restandole importancia a que yo seguía ahi parado escuchando lo que decian; "Ya es bastante mayorcito, tendría que saber qué carrera hacer", "No le importa la política", "Es un hipócrita, no aprovecha el esfuerzo que puso su madre en sus estudios". La cabeza me daba vueltas y solo quería irme a dormir, despertar 11 años atras y estar sentado en la cama, envuelto en una toalla viendo dibujitos mientras mamá me buscaba la ropa.

Cuando quise darme cuenta ya ni escuchaba nada, me encontré caminando hacia mi pieza y cerrando la puerta.

¿Por qué tienen que restarle importancia a estas cosas?, no es facil elegir qué hacer con tu vida a los diesciseis, cuando comenzas los ultimos dos años de bachillerato. Piensan que me voy a involucrar en la economía y política, podía verme sentado en la mesa de los grandes hablando de esos temas, mientras en la mesa de los chicos reian y hablaban de todo un poco, que extraño sería porque hasta hace un dia seguia sentandome en esa mesa. Todos lo hacen ver tan fácil, esperan tanto de nosotros que nos da miedo decepcionarlos.

Alguien tocó la puerta, haciendo que volviera a la realidad. Me encaminé a abrirla para encontrarme a mi prima ahí parada, se le notaba la preocupación mal disimulada.

-¿Pasa algo?-pregunté intentando no hablar del tema.

-¿Podemos hablar? -preguntó mientras se las arreglaba para pasar y sentarse en el sillón de

mi pieza.

No quiero hablar de nada que tenga que ver con la facultad o lo que esperan que haga a partir de ahora, pero de nada servía decirlo, ella comenzó a hablar.

-Emi, ¿vos sabes que siempre supe que quería hacer Abogacía, no? -preguntó pero no dejó que respondiera porque siguió hablando. ¿Vos pensás que fue fácil?.

-Supongo que si, nunca tuviste dudaste de anotarte a la facultad o tuviste problemas con las materias -respondi, intentando mirarla a los ojos.

-No, Emi, obvio que dudé de anotarme a esa carrera, tuve miles de dudas como si era lo suficientemente inteligente, si iba a conseguir trabajo al terminar la facultad, qué tipo de abogada sería, eran miles de dudas las que tenía y aumentaron cuando me iba terrible en las materias el primer año -Admitió, mientras me dedicaba una sonrisa. -Nunca te dije porque eras chico y me tenías como el ejemplo, la "mejor prima" como me decias.

No supe qué decir, nunca pensé que ella hubiera tendio dudas o que incluso le haya ido mal en sus materias, siempre pensé que estaba segura de qué hacer y lo hacía bien.

-¿Pero a qué viene eso? -pregunté confundido.

-Quiero que entiendas que es normal tener dudas, pensar que la carrera te va a quedar grande, que seguis siendo muy chico, pero Emi, sos chico -dijo mientras me ponía una mano en el hombro. -No podés pretender convertirte en pura sabiduría de un dia para el otro, es cuestion de tiempo. No sos hipócrita por no elegir aún o llegar a equivocarte de carrera, ellos son los hipócritas por tratarte como niño para algunas cosas y esperar que seas lo suficientemente maduro para otras.

Desde que empecé a pensar sobre qué carrera iba a elegir, qué iba a hacer con mi vida, lidiar con el miedo de no cumplir las expectativas que los demás y la presión de llegar a decepcionarlos, por primera vez pude sentirme tranquilo, aliviado y entendido.

-¿Pero cómo hago para saber qué carrera tengo que elegir?- dije desviando la mirada. siento que no soy suficientemente inteligente para las buenas carreras.

-Emi, no hay buenas o malas carreras, no se trata de ser suficientemente inteligente o no, entendé eso -respondió con firmeza. -Mirame a mi, estudié abogacía, todos dicen que conseguís laburo por todos lados, estuve mucho tiempo buscando dónde trabajar porque no eguía clientes trabajando de forma independiente. Emiliano por favor, no podés dejar conseguía que la gente que no pudo hacer su vida como quería viva a costa de la tuya.

Eso último me dejó anonadado, no quería admitirlo pero tenía razón, hace mucho dejé de hacer cosas que me gustaban porque mi madre, mi tio, toda la familia me decía que no iba a llegar a ningun lado, que dejara de soñar despierto y creciera, todos excepto Zoe y fue a quien no escuché.

-¿Y qué se supone que deba hacer? -pregunté, sonando como un niño que no entendia lo que le decían.

-¿Te acordás lo que de chico me decías? -preguntó con una voz tranquila. -Querías hacer una licenciatura en cine y ser director.

-Si, hasta que mamá dijo que me iba a morir de hambre -dije, con un tono bromista para aligerar la situación.

-No le hagas caso a tu madre, Emi, tené en cuenta de que ella no lo dice de mala, quiere que puedas tener todo lo que ella no pudo darte.

Al terminar de hablar, el silencio se apoderó de la pieza, ella tenía tanta razón que me costaba admitirlo.

Siempre quise ser director de cine, escribir guiones, trabajar en las escenas e incluso llegar a motivar a más personas, así como mis directores favoritos me motivaron a mi, aunque mi familia me haya borrado esa motivación por tanto tiempo.

-Gracias -dije finalmente. -Gracias por lo que dijiste, necesitaba escucharlo.

Zoe no necesitó decir nada, sólo me dedicó una mirada junto con una sonrisa y se fue.

Antes de ir detrás de ella me quedé repasando con la mirada mi pieza, recordando la

cantidad de dibujos que tenía pegados en las paredes, los cuales terminé tirando por comentarios que me hacían los demás.

Desde ese momento decidí que no iba a volver a vivir a costa de los demás, tenía que disfrutar cada día, cada momento, como si fuera el último.

FIN.

Es normal tener dudas, es normal tener miedo, sentirse agobiado, estresado, cansado aunque no sepas de qué exactamente. Somos constantemente presionados para elegir qué hacer con nuestras vidas, pero no nos damos cuenta que viviendo en el terror del futuro, nos perdemos de la belleza del presente, perdemos momentos que jamas vuelven.

Es dificil hacerlo, vivir en el ahora sin preocupaciones, sin pensar en qué haremos cuando eso se acabe, ¿cómo es posible que si hay tanto ruido afuera, haya un silencio tan grande dentro de nosotros?, ese silencio de los 18.


Poesia.

Autor:Del otro lado

Esos ojos

 Esos ojos no valen como, valen mas que el oro valen como una esmeralda, esa gema preciosa como vos, tu sonrisa ilumina más que el mismo sol mi dia y a traves de ti logre ser lo mejor de mi, solo por ti porque si lograra hacerte feliz lograria ver el universo entero todos mis dias


Autor:xadms

Te sueño de dia, te sueño de noche,

Te sueño despierta, te sueño dormida.

Quisiera que estés aquí y compartir contigo algo que nunca vivi.

En mi cabeza imagino Escenarios ficticios

Pensando en ti; pensando en como

Pasarían las horas Mientras hablamos y Hablamos...

Aveces to pienso y quiero

Tener todo contigo, y otras veces, pienso que, la mujer que sea tu esposa,

Será muy afortunada.

Quisiera ser ella, pero sé que no lo seré.

Quisiera ser la persona con la que, pases

El resto de tu vida, pero sé que no to seré

Enserio quiero ser esa persona, tu persona....

Quiero ser esa mujer que,

En tus sueños está.

Esa mujer que te cocina, te abraza,

Te acompaña y te besa; pero, ¿A quién quiero engañar?

Si apenas se cocinar.


Autor: Niteoz

Marcha al Éxito


Desde que el mundo comenzó,

hemos luchado en la tierra,

levantando el estandarte 

para llevar la bandera. 

Y aunque quieran derrotarnos,

pelearemos la guerra. 

Para luchar contra ustedes, 

que nos atan con cadenas. 

Al creerse los vencedores, 

solo verán la bandera, 

en la cual se encontrarán 

su derrota y tu escalera


Autor: El agua

Mi quinta navidad

Y asi viene mi quinta navidad,

 otra en la que vos no estás, ni estarás,

 me sigo preguntando por qué,

 ¿qué hice mal?.


Aunque me dejaste tan sola y rota,

 trato de entenderte,

 de saber qué pasa por tu mente,

 pero me estoy volviendo loca.


No te miento, te sigo esperando,

 ¿cuántas velas por vos voy soplando,

 en cada cumpleaños?,

 sigo esperando.


Sigo esperando que seas vos quien las sople,

 pero eso no pasará jamás,

o quizás si, pero no se cuándo ni dónde,

 ¿o es mi esperanza que me miente brutalmente en la cara?


Odio saber que podría hablarte,

 una vez al año,

 en cada uno de tus cumpleaños,

 si tan sólo un mensaje me dejaras mandarte.


Y así llega, mi quinta navidad, 

miro a los lados, no estás,

 te seguiré esperando, es verdad,

 ¿algún día vas a venir y te vas a quedar?.


¿Vas a volver a pasar conmigo una navidad?.


Autor:Luz de papel

Páginas como cicatrices 


Páginas que me consuelan 

en un libro que me abraza;

 y entre letras difusas son,

 lágrimas de mi esperanza.


Hechizada la tristeza,

 nuestro feroz grito danza.

 Donde se desgarra el alma

 comienza la gran matanza,


para abrir camino a historias

 que cuentan con mi confianza.

 Y allí, entre libros y amor,

 invito al mal a una alianza.


Leyendo vidas ajenas,

 recordando en añoranzas;

 hojas como cicatrices

 y una pluma como lanza.


Amor por ti, bello libro,

 que cicatriza mi crianza.



Autor:Mirru



Comentarios

Entradas populares